Tú no eres víctima
Nadie puede “hacer” que te sientas enojado, triste o con miedo. Nadie puede “hacer” que te sientas deficiente, insignificante, menos-que-entero. Ahora que eres un adulto, por favor no cedas a los demás tu poder, tu responsabilidad, tu sentido de acción y estabilidad. No conviertas a nadie en tu autoridad. Escucha, pero no renuncies a tu poder. Tú eres la consciencia misma. Nadie respira por ti. El corazón de nadie late por ti. Las palabras y actos de los demás podrían liberar sentimientos de dolor, tristeza, vergüenza (o felicidad) en ti, pero sólo se trata de sentimientos que ya se encuentran dentro de ti. No han sido “causados,” sino liberados. Siéntelos plenamente, déjalos fluir a través tuyo; ellos quieren moverse. Eres inocente; los sentimientos no son castigos, aunque se sientan intensos, incómodos o como una “amenaza” en un principio. Observa la mente ahora; quiere encontrar a alguien o algo “culpable” de estos sentimientos difíciles, alguien que sea el “malo....